Ortorexia, un elemento más de control.

Un nuevo concepto definido por el médico Steven Bratman (ver ortorexia).
La ortorexia viene a ser la obsesión por comer sano.
Es decir, se trata de un método más de control por parte de la psiquiatría para seguir encasillando a la Humanidad.
El libre albedrío es la fuente de la que parten todos esos supuestos trastornos con los que hacer negocio…y las farmacéuticas contentas están. Trastornos, trastornos y más trastornos.
Sepa usted que si no forma parte de la masa y se acerca a la libertad de pensamiento, corre el riesgo de caminar por el filo de la catalogación, de la acuñación de un nuevo trastorno para usted.
Ahora, la ortorexia. Un nuevo mal que añadir al DSM-IV. Supongo que ya andarán las empresas farmacéuticas frotándose las manos en la fabricación de un nuevo compuesto químico para devolver a estos rebeldes alimenticios al redil.
Contentas estarán compañías como Monsanto o McDonald’s, encargadas de engordar a la población mundial, más bien, al ganado mundial.
Comer sano ya empieza a ser sinónimo de “mentes enfermas”.
Aquellos que luchan contra el sistema de engorde humano establecido y eligen productos sanos y de calidad para su alimentación y la de sus seres queridos, ahora también están expuestos a la manipulación por parte del establishment en pro del control y si fuera necesario, en pro de la internación en psiquiátricos de los rebeldes que se atrevan a cuestionarse las posturas oficiales. Parece ciencia ficción, pero no lo es.

¡No dejéis que os encasillen! ¡Sed críticos con la actitud de estos gurús del siglo XXI!
Las industrias farmacéuticas y otras industrias están esperando ansiosas que nuevos pseudosíntomas aparezcan para seguir llenando sus arcas.

Este aparente nuevo trastorno, bien podría haber sido incluído en las ya estudiadísimas obsesiones, pero muy al contrario, han decidido crearle un nuevo apartado y catalogarlo, con el objetivo más que evidente de perjudicar a las empresas de productos ecológicos y sanos y una vez más, generar miedo e inseguridades en la población que cuestiona la actitud de una mayoría conformista e inconsciente.
¿Por qué no haberlo dejado en una simple obsesión, cuyo ámbito de aplicación comprende actitudes exageradas y hasta situaciones manifiestamente perjudiciales para el individuo? ¿Por qué limitarlo al ámbito alimenticio? ¿Qué esconde esto detrás?
Es evidente: dinero, dinero y más dinero y colaborar con el control de la independencia humana.
Si sacamos un libro con el término “Obsesiones” (tema ya bastante trillado), no despertaremos tanto la atención del público como si sacamos un libro con el término Ortorexia: la obsesión por la comida saludable.

¿Qué somos los ciudadanos que hemos abandonado el coche y usamos la bicicleta para todo? ¿Cicloréxicos?
¿Y los que nos hemos desprendido de la televisión por considerarla un arma de manipulación masiva? ¿Somos raroréxicos?
¿Y los que leen un libro tras otro? ¿Literatoréxicos?

Venga, por favor…
La actitud de Dr. Bratman se me antoja similar a decirle a una persona que huye del fuego en el que se van a quemar todos voluntaria e inconscientemente, que es un cobarde o un irresponsable. Es la misma sociedad enferma en su conjunto la que engendra más enfermedad en los individuos sanos y conscientes de la realidad.
Si todos estamos enfermos, no vamos a decir que todos estamos enfermos. Es mejor decir que aquel individuo está enfermo…y sólo ese, porque no es como nosotros. Y no es de extrañar, que ese único individuo, al verse aislado, acabe enfermando de verdad.

Ellos dicen que cuando hablan de ortorexia, lo enmarcan dentro de aquellas conductas extremas.
Nada más lejos de la realidad. Se empieza hablando de conductas extremas para acabar clasificando y encasillando a todo aquel individuo que se preocupe por su alimentación, seleccionando los alimentos por un amplio abanico de requisitos que van desde el respeto por los animales hasta la utilización de pesticidas, de conservantes, de antioxidantes, de edulcorantes artificiales, etc, etc.
Es decir, el consumo responsable e inteligente y que amenaza directamente a las multinacionales del engorde y a miles de industrias químicas, viene a ser atacado de forma sutil -pero sibilina- desde la base, tratando de introducir el germen del miedo y la preocupación por una supuesta conducta anómala.

El estudio de la mente por parte de la psiquiatría puede suponer un enorme beneficio si ésta trata de integrar al ser humano en sí mismo y no en el colectivo alienante. De ser esto último, la psiquiatría podría convertirse en una nueva forma de dictadura de la que nadie o casi nadie podría llegar a ser consciente. A día de hoy, este riesgo es superior si cabe, pues corren tiempos en los que el levantamiento popular contra los dictámenes del poder y el pensamiento escasamente procesado requieren de elementos de control y sometimiento.

Es fácil, muy fácil hacer dinero a costa de amedrentar a la población con cientos de trastornos (recomiendo echar un vistazo a los excelentes discursos de Sir Ken Robinson y a sus vídeos en Youtube).

Por vuestro bien y el de la Humanidad, considero que lo mejor es confiar en uno mismo y ser críticos con todo aquello que os digan, ya provenga de un eminente doctor o de Dios mismo.
Como somos muchos, es necesario catalogarnos para poder acceder de mejor forma a nuestra manipulación. Somos como libros en una biblioteca, todo ordenados por orden alfabético para una mejor localización y consulta y en este caso, para un mejor gobierno y control.
Decía Krishnamurti: No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.

La página web del doctor Steven Bratman, en la cual podéis dejar plasmadas vuestras impresiones si lo consideráis menester. http://www.orthorexia.com/?p=35#comment-13523
Yo hice lo propio.
Empiezo a pensar que quizás estos señores que confeccionan el DSM tengan lo que viene en llamarse la “catalogorexia”.

¡¡Fuerza y confianza!! Vienen tiempos chungos en los que los sistemas de control crecerán por doquier.